25 semanas

Faltan pocos meses para que te pueda ver a los ojos y lo único que pido es ser la mujer valiente que te muestre este mundo.

En este mismo momento me cuesta sostenerme en pie. Quisiera tener con quien desahogarme y contar con un abrazo pero cada vez es más complicado encontrar un confidente que no se envenene con mi realidad.

Respiro y trato de mantener la compostura por ti mi pequeña conejita, pero no soy tan fuerte como quisiera ser. Pido fortaleza a la Madre Divina y que me mantenga firme y consciente a cada paso, pero son cada vez más duras estas pruebas. Me siento en un nunca acabar donde estoy apunto de perder la cordura, de no saber quién soy y solo quisiera llorar y sacar este dolor que me agobia, pero recuerdo tu corazón latiendo en mi y respiro. Respiro y me obligo a retomar la compostura y dejar fluir, dejar ser.

Sin embargo, ese dejar ser ya no es suficiente. Siento que hay algo que tengo que definir pero me cuesta encararlo. La vida es simple: vienes, ves, aprendes y te marchas. En ese lapso de momentos solo debes procurar valorar cada segundo y en cada respiro trabajar por tu tranquilidad y la paz en tu interior. Simple de decir y bastante complicado de lograr.

Por ahora me resta tratar de dormir y ser fuerte, fuerte por ambas, por este presente que cada vez se va acercando y encarar el día a día.

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